lunes, 17 de octubre de 2011

Título: Rashômon
Título original: Rashômon
Dirección: Akira Kurosawa
País: Japón
Año: 1950
Fecha de estreno: 26/12/1951
Duración: 88 min.
Género: Criminal, Drama, Intriga
Reparto: Toshirô Mifune, Machiko Kyô, Masayuki Mori, Takashi Shimura, Minoru Chiaki, Kichijiro Ueda, Fumiko Honma, Daisuke Katô

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Esta película fue rodada en 1950. En estos años Japón aún resentía en gran medida la  de perdida tanto material como de población que dejo la II Guerra Mundial. Era un periodo de pesimismo. La censura a las artes y al cine ya no era tan fuerte como en años anteriores, ya que  durante la época de la guerra, las autoridades nacionales “conducían” las obras artísticas hacia la exaltación de los valores patrióticos y tradicionales, como una especie de propaganda de guerra encubierta . De esta forma, los directores y creadores veían mutilada su libertad creativa.
Akira Kurosawa siempre había sido considerado un creador “demasiado occidental” por parte de los que ejercían la censura  y siempre se encontraba con varios problemas para llevar a cabo sus proyectos. En consecuencia, sus primeras obras se desarrollan en este estilo impuesto.


Pero con Rashomon, ya sin las fuertes restricciones de la censura, no renuncia a inspirarse en  el Japón tradicional, sino que le da la vuelta a la por el contrario termina dibujando un retrato muy crítico de la mentalidad japonesa de entonces, indirectamente también de la actual y por extensión la de la condición humana en general, al mismo tiempo que nos ofrece una de las más fuertes revoluciones narrativas jamás creadas en el séptimo arte.

 
La película comienza con tres hombres refugiándose de la lluvia bajo la puerta del viejo templo de Rashomon. Estos son un leñador (, un sacerdote budista peregrino y un campesino. Están hablando del juicio a un bandido, acusado de matar a un samurai y violar a la mujer de éste. Los hechos son contados desde distintos puntos de vista, utilizando la técnica del flashback. Esto es lo que se conoce como el efecto Rashomon.
El primero en hablar es el bandido, quien afirma que, tras haber engañado al samurai ofreciéndole una colección de espadas, lo ata a un árbol e intenta violar a su mujer. En un comienzo ella se defiende, pero luego, viendo que su marido ha sido engañado por el bandido, convence a este último para que luche a muerte con el primero. De esta manera, sólo un hombre conocerá el deshonor. Ellos pelean honradamente, pero con mucha fiereza. Al final, el bandido vence y la mujer huye.
A continuación, es la mujer del samurai quien relata los hechos. Declara que, tras ser violada por el bandido, éste huye y ella aprovecha para desatar a su marido, a quien le ruega una y otra vez que la mate, pero este se niega mientas la mira con una profunda expresión de desprecio. Luego, ella se desvanece, y al despertar, encuentra a su esposo muerto con la daga clavada en el pecho. Ella intenta suicidarse, pero no lo consigue.
El siguiente en declarar es el samurai asesinado, a través de un médium( detalle bastante curioso, que a pesar de ser algo increíble, le aporta mayor interés al argumento). Cuenta que, tras ser él atado y su mujer violada, el bandido le propone a esta última marcharse con él. Ella acepta y le pide que mate a su marido, para así no tener la vergüenza de estar con dos hombres. El bandido, tras esta manifestación, la vuelve a coger y da a elegir al samurai entre matarla y dejarla marchar. La mujer consigue huir; el bandido desiste, desata al rehén y se marcha. Aquel se suicida con la daga, y menciona que alguien se la arrancó de su pecho para llevársela.
En este momento, interviene el leñador, afirmando que la versión del samurai (más bien, de su fantasma) es errónea, ya que fue asesinado con una espada. De hecho, el dice ser testigo del crimen y da inicio a su propio flashback: el bandido, después de atar al samurai y violar a la mujer, le pide matrimonio a la última. Esta responde que no es ella quien debe decidir y empieza a llorar tanto, que su marido, atado, le manda callarse. Entonces, el bandido se enfurece con él, ya que no es modo, dice, de tratar a una mujer. Ella a su vez, tras escucharlos, se encoleriza con ambos y provoca que se peleen, venciendo finalmente el bandido, que mata al samurai al intentar éste escapar. La mujer consigue huir y el otro intenta seguirla pero es incapaz debido a su cojera. Así que recoge la espada del samurai y se esfuma.
Vemos que ninguna de las versiones coincide. No se sabe cuál es la auténtica. Éste es precisamente el núcleo del razonamiento y de los temas tratados en la película: la imposibilidad de saber la verdad, la imposibilidad de contarla los hombres, el escepticismo y la voluntad de redención. Ni siquiera la versión del samurai, muerto: incluso él ha manipulado la realidad. La verdad no existe, y si existiese, no podría ser contada con total certeza.
Finalmente, estos tres hombres que estaban hablando al inicio encuentran un bebé abandonado en una canasta. El campesino lo recoge y roba algo de la cesta. El leñador lo critica, pero entonces aquel le pregunta por la daga, a lo que el primero no responde, dejando así entrever que fue él quien la robó. Otra vez, se confirma que nadie dice la verdad. Tras esto, el leñador coge al bebé de los brazos del sacerdote y decide adoptarlo. Es esta voluntad de redención lo que hace al sacerdote conservar finalmente su fe en la bondad de los hombres.
Si bien la técnica del flashback no es ninguna novedad, aquí Akira Kurosawa, para relatar esta historia de mentiras y manipulación, explotó el concepto del punto de vista y lo convirtió en uno de sus principales recursos narrativos, por lo tanto, en estas películas ya no hablamos del narrador omnisciente, sino de un conjunto de pequeños narradores que ofrecen un relato más o menos completo.
En resumen,  a mi parecer con Rashomon se inicia la narración discontinua y caleidoscópica que tanto se utiliza a día de hoy.

 



Vivir: el resurgir de los últimos días.
Quisiera hablar de otra película, también de Kurosawa, que me envuelve y encanta.
 
se trata de Vivir , film realizado por el genio oriental en 1952, dos años después Rashomon. Kurosawa esboza una gran crítica a la burocracia y elabora una reflexión sobre la importancia de la propia vida y de todo aquello que se ha vivido. Lo hace contando la historia de un funcionario (Takashi Shimura) ya anciano, a pocos días de jubilarse, descubre que le queda poco tiempo de vida. Se fija en la vida que ha tenido, una vida basada en la rutina y el mecanicismo, en la que no había prácticamente nada más allá del trabajo de cada día y la familia en casa. Tras la indiferencia notada en su hijo, sus compañeros y la sociedad en general, y la inconveniencia de la vida nocturna en que se sumerge buscando algún tipo de respuesta, encuentra finalmente a una joven mujer, entusiasta, soñadora y activa que le cala hondo y le contagia ese carácter. Entonces, se convierte un funcionario activo y luchador, cuyo principal objetivo es la reforma de un parque para los niños, en estado de gran abandono y deterioro.
El salto espacio-temporal (más espacial que temporal) y de punto de vista se produce en el último tercio de la película, durante la celebración su funeral. Allí están su hijo, su nuera y sus compañeros de trabajo. Intentan adivinar qué había hecho cambiar de esa manera su comportamiento en los últimos días, pero concluyen creyendo que fue debido a la cercanía de su muerte, y por tanto, bautizan el reformado parque con su nombre, prometiendo todos ellos que a partir de ese momento adoptarán la actitud del fallecido, aunque no tarden mucho en regresar al status quo de la cotidianidad y la mediocridad burocrática.
Es precisamente este punto de vista el recurso utilizado por Kurosawa para profundizar en su reflexión. La vida que se ha vivido, y por otro lado, el legado que se ha dejado. O cómo llega a ser tan diferente lo que el protagonista realmente hizo, de aquello que los demás, ya desaparecido éste, recuerdan de su persona.

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